{"id":6013,"date":"2026-06-06T12:56:17","date_gmt":"2026-06-06T18:56:17","guid":{"rendered":"https:\/\/32reales.com\/?p=6013"},"modified":"2026-06-06T12:56:22","modified_gmt":"2026-06-06T18:56:22","slug":"cuantos-restos-humanos-hay-colgados-en-tu-pared","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/32reales.com\/en\/cuantos-restos-humanos-hay-colgados-en-tu-pared\/","title":{"rendered":"How Many Human Remains Are Hanging on Your Wall?"},"content":{"rendered":"\n
Imagina que est\u00e1s pintando un retrato. Tomas tu pincel, lo sumerges en ese pigmento marr\u00f3n c\u00e1lido que da vida a las sombras y a los tonos de piel, y aplicas la pincelada con la soltura de quien lleva a\u00f1os haciendo esto. Lo que no sabes, o quiz\u00e1s s\u00ed sabes y simplemente no piensas en ello, es que en ese tubo de pintura hay polvo de restos humanos. Pedazos de momia egipcia molida.<\/p>\n\n\n\n
Esto no es ficci\u00f3n. Esto es la historia real del Mummy Brown<\/strong>, el pigmento m\u00e1s oscuro, en algunos sentidos de la palabra, que jam\u00e1s haya existido en una paleta de pintor.<\/p>\n\n\n\n El Mummy Brown, tambi\u00e9n conocido como Mommia<\/em> o Momie<\/em>, comenz\u00f3 a circular en Europa alrededor del siglo XVI. La receta era tan simple como escalofriante: se tomaban momias egipcias humanas (incluyendo tambi\u00e9n sus queridos gatitos que las acompa\u00f1aban en sus tumbas) se mol\u00edan hasta convertirlas en polvo fino, y ese polvo se mezclaba con brea blanca y mirra para producir un pigmento de color marr\u00f3n rojizo, transl\u00facido y extraordinariamente vers\u00e1til.<\/p>\n\n\n\n Los pintores lo adoraban. Era perfecto para veladuras, para pintar sombras profundas y, curiosamente, para representar carnaciones: los tonos c\u00e1lidos de la piel humana. Qu\u00e9 iron\u00eda m\u00e1s perturbadora. Los restos de personas muertas hace miles de a\u00f1os siendo usados para dar vida a los vivos sobre el lienzo.<\/p>\n\n\n\n Aqu\u00ed es donde la historia se vuelve deliciosamente inc\u00f3moda.<\/p>\n\n\n\n El Mummy Brown alcanz\u00f3 su mayor popularidad durante el siglo XIX, especialmente entre los Prerrafaelitas<\/strong>, ese grupo de pintores ingleses que rechazaban el arte acad\u00e9mico y buscaban un realismo v\u00edvido e intenso. Artistas como Eug\u00e8ne Delacroix<\/strong>, Sir William Beechey<\/strong> y Edward Burne-Jones<\/strong> ten\u00edan existencias del pigmento en sus estudios. Algunos historiadores sugieren que las sensuales y detalladas pinturas prerrafaelitas que hoy cuelgan en los mejores museos del mundo podr\u00edan estar literalmente hechas, en parte, de momias egipcias.<\/p>\n\n\n\n Pero la an\u00e9cdota m\u00e1s memorable le pertenece al propio Burne-Jones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n Cuenta la historia que durante una cena, el pintor Lawrence Alma-Tadema<\/strong> comenz\u00f3 a contarle a sus anfitriones, los Burne-Jones, que su proveedor de materiales de arte guardaba una momia egipcia en su estudio para producir el pigmento. Edward Burne-Jones escuch\u00f3 con creciente incredulidad. \u00c9l usaba Mummy Brown. Lo hab\u00eda usado durante a\u00f1os. Pero siempre hab\u00eda asumido que el nombre era simplemente… un nombre. Una denominaci\u00f3n comercial. Como “azul Prusia” o “verde esmeralda”.<\/p>\n\n\n\n No. El nombre era completamente literal.<\/p>\n\n\n\n Burne-Jones sali\u00f3 disparado de la cena, cruz\u00f3 su jard\u00edn hasta su estudio, agarr\u00f3 su tubo de Mummy Brown y lo enterr\u00f3 con todos los honores f\u00fanebres que pudo improvisar. No iba a ser \u00e9l quien siguiera usando aquello.<\/p>\n\n\n\n Para entender la escala de todo esto, hay que entender que las momias egipcias no eran una rareza en la Europa de los siglos XVI al XIX. Eran una mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Las momias llegaban en barco desde Egipto, especialmente despu\u00e9s de que la invasi\u00f3n napole\u00f3nica desat\u00f3 una nueva ola de Egyptomania<\/em> en el continente, y se vend\u00edan en boticarios europeos junto a otros medicamentos. S\u00ed: las momias tambi\u00e9n se usaban como medicina. El polvo de momia era considerado un remedio para toda clase de males, desde las contusiones hasta la epilepsia.<\/p>\n\n\n\n Pero la tienda m\u00e1s famosa en este negocio fue C. Roberson & Co.<\/strong>, una casa de materiales art\u00edsticos de Londres que sigui\u00f3 produciendo y vendiendo Mummy Brown con total normalidad hasta bien entrado el siglo XX. En 1964, el a\u00f1o en que los Beatles lanzaban A Hard Day’s Night<\/em>, un director de la compa\u00f1\u00eda le confi\u00f3 a la revista Time<\/em> que hab\u00edan tenido que dejar de fabricarlo. El motivo: se les hab\u00edan acabado las momias. “Puede que tengamos alg\u00fan miembro suelto por ah\u00ed en alg\u00fan lugar”, dijo, “pero no lo suficiente para hacer m\u00e1s pintura. Vendimos nuestra \u00faltima momia completa hace unos a\u00f1os por, creo, tres libras.”<\/p>\n\n\n\n !Tres libras!<\/p>\n\n\n\n Un representante de Roberson record\u00f3 haber visto partes de momias en la tienda todav\u00eda en los a\u00f1os ochenta, cuando la empresa fue vendida a un nuevo due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n Esta es la pregunta que nadie sabe responder con certeza: \u00bfqu\u00e9 obras maestras contienen Mummy Brown?<\/strong><\/p>\n\n\n\n La respuesta honesta es que no lo sabemos con exactitud. Identificar el pigmento en pinturas antiguas es t\u00e9cnicamente posible pero complejo. Lo que s\u00ed sabemos es que los artistas que lo compraron eran algunos de los m\u00e1s influyentes de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n Existe la hip\u00f3tesis, formulada por National Geographic<\/em>, de que La Libertad guiando al pueblo<\/em> de Delacroix podr\u00eda contener el pigmento. Tambi\u00e9n se ha sugerido que algunas de las grandes pinturas prerrafaelitas, incluyendo murales de Burne-Jones y Rossetti para la Biblioteca de la Oxford Union, podr\u00edan haberlo usado.<\/p>\n\n\n\n La conservadora Sally Woodcock<\/strong>, investigadora del Archivo Roberson en el Museo Fitzwilliam de Cambridge, se\u00f1al\u00f3 algo que resulta casi po\u00e9tico en su absurdidad: “Ser\u00eda bastante interesante ver si estos artistas estaban usando momias para pintar momias”, dado que varios pintores prerrafaelitas que compraban el pigmento en Roberson pintaban escenas de ambientaci\u00f3n egipcia.<\/p>\n\n\n\n Por dos razones que llegaron al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n La primera fue \u00e9tica. A principios del siglo XX, el mundo comenz\u00f3 a reconocer el valor cient\u00edfico, arqueol\u00f3gico y cultural de las momias. La idea de molerlas para hacer pintura empez\u00f3 a parecer lo que siempre hab\u00eda sido: una profanaci\u00f3n. La reducci\u00f3n en la exportaci\u00f3n de momias desde Egipto tambi\u00e9n hizo que el suministro se agotara progresivamente.<\/p>\n\n\n\n La segunda fue t\u00e9cnica: el Mummy Brown era, en el fondo, un pigmento bastante malo. Con el tiempo, tend\u00eda a cuartearse y a desvanecer. La llegada de los pigmentos sint\u00e9ticos del siglo XX ofreci\u00f3 alternativas m\u00e1s estables, m\u00e1s predecibles y, crucialmente, sin necesidad de desenterrar a nadie.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda el nombre “Mummy Brown” sigue us\u00e1ndose para describir un tono espec\u00edfico de marr\u00f3n, pero las versiones modernas del pigmento est\u00e1n fabricadas con minerales como hematita y cuarzo. Cero restos humanos. Cero momias. Solo qu\u00edmica.<\/p>\n\n\n\n La historia del Mummy Brown es, en el fondo, una historia sobre lo mucho que ignoramos de los objetos que nos rodean.<\/p>\n\n\n\n Cuando caminamos por un museo y nos detenemos frente a una pintura victoriana de colores ricos y sombras c\u00e1lidas, no pensamos en los ingredientes. Igual que cuando nos sentamos a comer no pensamos en la cadena completa que llev\u00f3 ese alimento hasta nuestra mesa. Los objetos, especialmente los objetos con historia, cargan consigo capas de realidad que la mirada superficial nunca alcanza.<\/p>\n\n\n\n Y quiz\u00e1s eso es lo m\u00e1s fascinante del arte antiguo y las antig\u00fcedades: que cada pieza tiene una historia oculta, a veces hermosa, a veces inc\u00f3moda, a veces completamente perturbadora.<\/p>\n\n\n\n Como la de ese marr\u00f3n perfecto que los mejores pintores del mundo aplicaban sobre sus lienzos, sin saber, o sin querer saber, que estaban pintando con los muertos.<\/p>\n\n\n\n \u00bfTienes alguna pieza en casa de la que no conoces la historia completa? En 32 Reales<\/strong> nos apasiona exactamente eso: descubrir lo que hay detr\u00e1s de los objetos. Visita nuestra tienda y explora nuestro inventario de arte y antig\u00fcedades en 32reales.com<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\nDel sepulcro al estudio de arte<\/h2>\n\n\n
<\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\nLos artistas que lo usaron (sin saber lo que era)<\/h2>\n\n\n
<\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\nEl negocio m\u00e1s macabro de la historia del arte<\/h2>\n\n\n
<\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\nLas pinturas m\u00e1s famosas del mundo podr\u00edan tener momia<\/h2>\n\n\n\n
<\/a><\/figure>\n\n\n\n\u00bfPor qu\u00e9 dej\u00f3 de usarse?<\/h2>\n\n\n
<\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\nLo que esto nos dice sobre el arte y la historia<\/h2>\n\n\n\n
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