Andrés López

(XVIII – XIX)

Andrés López nació en la Ciudad de México en 1763, hijo del también pintor Carlos Clemente López. Se formó en la Academia de San Carlos, institución fundamental para el desarrollo del arte novohispano. Allí, Andrés perfeccionó su técnica y se nutrió de las corrientes artísticas europeas, especialmente del Barroco tardío y el Rococó.

Su obra se caracteriza por su temática religiosa y por la maestría en el manejo del color, la composición y la luz. Entre sus obras más destacadas se encuentran:

La Pasión de Cristo: Serie de catorce óleos que representan el viacrucis de Jesús, actualmente en la Iglesia de Encino en Aguascalientes.

Retrato de Mariana Ana Teresa Bonstet: Óleo que retrata a la hija del Marqués de San Miguel de Aguayo, ubicado en el Museo Nacional del Virreinato de Tepozotlán.

Retrato de Matías de Gálvez: Óleo que retrata al Visitador General de Nueva España, expuesto en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec.

Estandarte de Hidalgo: Pintado en 1805, este óleo sobre tela es una de las imágenes más representativas del movimiento de Independencia de México. Se conserva en el Museo Nacional de Historia de México.

El estilo de Andrés López se vio influenciado por artistas como José de Alcíbar y Miguel Cabrera. Su obra se caracteriza por un equilibrio entre la tradición pictórica novohispana y las corrientes europeas de la época. Sus personajes son expresivos y realistas, y sus composiciones son dinámicas y armoniosas.

Andrés López es considerado uno de los pintores novohispanos más importantes de finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Su obra es un testimonio del desarrollo del arte en la Nueva España y un reflejo de la sociedad de la época. Falleció en la Ciudad de México en 1811, dejando un legado invaluable para la historia del arte mexicano.